S: paciente de 64 años con antecedentes de tabaquismo, trastorno bipolar, insomnio y múltiples intentos de cesación del hábito tabáquico, se presenta a consultorio de tabaquismo y refiere haber recaído nuevamente, expresando que se encontró en una situación estresante al recibir una mala noticia sobre una persona cercana, lo que la llevó a retomar el hábito tabáquico.
O: se observa a la paciente exaltada, verborrágica y con dificultades para mantener una idea directriz cuando habla.
E: paciente en periódo de recaída pero como refiere estar preparada para volver a dejar de fumar, la clasificamos como en etapa de preparación.
P: se programa nuevo día D y consulta a los tres días de este. Se indican parches de nicotina.
Luego de que la paciente se retire, el médico tratante me cuenta acerca de esta paciente y de sus innumerables intentos para dejar de fumar, sus comorbilidades psiquiátricas y socioculturales, que a su opinión, hacían muy difícil tener una expectativa positiva para esta paciente. Mi pregunta es: ¿Hasta qué punto, en estos pacientes reincidentes, es conveniente seguir intentando que dejen de fumar, cuando existen posibilidades de que tantos intentos fallidos/frustraciones, puedan afectarles de forma negativa en su estado de animo y convertirse en una obsesión?
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